


Besos,



Besos,
¡Feliz martes mis queridísimos lectores! Estoy feliz porque mi hijo ya tiene su pasaje para visitarnos el próximo mes. Al menos lo voy a disfrutar por 12 días. Precisamente de este tema comparto con ustedes hoy.
En la publicación pasada les hablé un poco sobre esto. ¿Lo recuerdan? ¿Recuerdan también este "post"? ¿Quién diría que meses más tarde sería yo quien se marcharía? ¿Quién diría que me enfrentaría a esta separación en tan poco tiempo? Sí, cuando decidimos mudarnos a Massachusetts, William decidió permanecer en Puerto Rico para finalizar su carrera universitaria. Aquí les cuento como me fue y como me ha ido con esa decisión.
▪ Nunca estamos 100% preparados para esto. Al igual que nunca estamos 100% preparados para ser padres, nunca estamos completamente listos para separarnos de ellos. Sin embargo si podemos trabajar para sentirnos mejor cuando llegue el momento.
Por dos meses tuve conversaciones interminables tratando de convencerlo a que viniera con nosotros. La sensación de ya no tener control sobre sus decisiones me hizo sentir desarmada. Ya no era aquel niño pequeño que yo tomaba de la mano y lo llevaba a donde yo quisiera. Ahora es todo un hombrecito que toma sus propias decisiones. Solo me resta escucharlo, aconsejarlo y respetarlo. ¡Intenté, intenté y volví a intentar convencerlo! Es evidente que no lo logré. Así que me encargue en prepararlo para lo que se enfrentaría al ser independiente y a vivir sólo.
Esa madrugada del 15 de diciembre de 2014 en el aeropuerto, donde tuve que despedirme de él, se convirtió en uno de los momentos más difíciles de mi vida. Recuerdo cuando lo abrase fuertemente. Mi ser no quería soltarlo más. Mi alma temblaba, mi corazón decía: "Agárralo del brazo y llévalo contigo. Tu eres su madre, tendrá que obedecerte." Pero mi mente contestaba: "Ya tú trabajo de criarlo y enseñarle como debe ser esta hecho. Ahora le toca a él aplicar todo lo que aprendió de ti." Tomé fuerzas no sé de donde, lo solté y partí. Recuerdo haber llorado la mitad del viaje. Sin embargo me sentí mejor por haber logrado la separación y por sentirme tan confiada en que él sabrá cómo vivir correctamente.
▪ No es fácil ajustarse a la nueva vida de no tenerlos con uno. Llevo dos meses aquí y no existe día que no lo extrañe, que no me pregunte como estará y que no desee verlo entrar por la puerta de mi hogar. El primer mes fue el peor. Lloraba casi todas las noches. No podía hablar con nadie sobre cuanto lo extrañaba sin que me pusiera a llorar. No podía decirle cuanto lo extrañaba por miedo a llorar. No quería ser una preocupación para él. Ahora estoy en mi segundo mes, sigo llorando de vez en cuando. No tanto como el mes pasado. Comienzo a entender que no es imposible. También comienzo a entender que detrás del dolor existen otras cosas positivas.
¡Aquí viene lo bueno!
▪ No todo está perdido. Esto es una etapa como todas las demás, con el tiempo pasan. Una buena amiga me recomendó leer sobre el síndrome del nido vacío. Me ayudó muchísimo entender que es lo que me está pasando. Aquí y aquí te incluyo algunos artículos que leí. Mientras más busco ayudarme, mejor me siento.
La comunicación se expande. Ahora hablo más veces con William que cuando estaba en casa. La mejor parte es cuando él me llama para pedir opiniones, consejos o simplemente para dialogar conmigo.
El ver como maneja sus responsabilidades me llena orgullo. Es una cierta tranquilidad lo que sientes cuando observas lo bien que han tomado las riendas de sus vidas.
Aprendí que debo expresarle como me siento. El no hacerlo lo que causo fue hacerlo sentir poco importante o que no pertenecía más al núcleo familiar. Desde que note esto en William le expreso cuanta falta me hace, llore o no llore.
Entendí que no soy la única persona pasando por esto. Todos pasamos por lo mismo. Algunos lo manejan mejor que otros. Lo mejor es entender lo sucede, reconocer que es temporero y buscar cosas que nos ayuden a superar la etapa.
Con fe y entusiasmo se superan muchas cosas. Lo importante es no darse por vencido.
Si te identificas con lo que has leído, espero haberte ayudado en algo. Si pasaste por esto, me encantaría escuchar tu estrategia para sobrellevarla. Si conoces alguien que esté pasando por algo similar, te invito a que compartas esta publicación. ¡Bonita semana!
Toda madre o padre dirán de sus hijos lo mismo que voy a decir ahora... "¡Que rápido crece mi hija!". Ya son nueve meses los que cumplió hace unos días atrás y yo me siento que hace unos días estaba tomándole las fotos del octavo mes. ¡A sólo tres meses para su 1er añito! Aquí les comparto las fotos de este noveno mes...
Besos,
¡Sí, esa es la pregunta! No escribo este post para ofrecer ideas de como hacerlo. Esta vez busco saber que opinan ustedes padres y madres que ya han pasado por esto.
Este tema para mi que tiene cola como para 5 post más. Je je je. Solamente con comenzar a escribirlo y una manada de ideas comienzan a galopar en mi cabeza. A ver si en el desarrollo de este post logro organizarme un poco para llevar el mensaje que deseo. ¡¡¡Ok!!! ¡¡¡Comenzamos!!!
Ya mi hijo mayor está por cumplir sus 19 años. Cursa estudios universitarios y desde muy pequeño está bien claro de hacia donde se dirige. Su meta, ser Ingeniero Aeroespacial (sip, grandes ambiciones tiene mi chico). Lo cual me llena de gran orgullo. Entre una de esas metas está el lograr su maestría en una universidad fuera de Puerto Rico y esto significa fuera de mi hogar.
Al principio yo, como cualquier madre que apoya a su hijo, nunca pensé que la distancia me fuera afectar. Incluso David y yo comenzamos a organizar nuestra metas también como pareja. Comenzamos a buscar ideas sobre donde vamos vivir con Isis para cuando William comience su vida fuera del hogar. Todo iba bien hasta no sé cuando. Algo me dió. Un no sé qué. Que ahora solo pienso en cuando ya William no esté, el vacío que voy a sentir.
Salimos de compras los otros días (David, Isis y yo). Al salir del supermercado le dije a David: "¿Así será nuestra vida cuando William tome su rumbo? ¿Tú y yo solitos con Isis? ¿Y dónde estará el? ¿Cuantas veces lo veremos?" No me pude controlar, mis ojos rápido se llenaron de lágrimas.
No quiero ser mal interpretada. No pretendo que mi hijo permanezca debajo de mi ala y mucho menos tronchar sus sueños. Sé que todo esto es el proceso y ley de vida. Como también siempre he opinado que los hijos no son de nuestra propiedad. Son seres que se pertenecen a ellos mismos y que sólo nosotros como padres tenemos de responsabilidad el prepararlos para su gran lanzamiento en la vida. Al igual que muchos animales permanecen al lado de sus crías cuidando de ellos hasta que llega el día en que ellos mismos toman el camino en su poder y "bye bye!!!". ¿Me pregunto cómo esos animales se preparan para ese momento? Tiene que ser una mezcla de sentimos entre orgullo, temor, alegría y tristeza.
A William le quedan al menos 3 años para terminar su bachillerato y de ahí partir para hacer su maestría fuera de mi hogar. Quizás estes pensando que aún tengo tiempo. Para mí los días ya ni los siento de 24 horas. Las horas no me dan además de que cada vez pasan más rápido. Isis nació ayer y ya hoy tiene 8 meses. Pienso que 3 años se van en un abrir y cerrar de ojos. ¿Estaré lista para verlo partir?
El tema lleva dando vueltas en mi cabeza y por eso decidí llevarlo a "post", para escuchar de ustedes los que han tenido está experiencia y saber como lo han manejado. ¿Cómo se sienten? ¿Cuanto tiempo les ha tomado en acostumbrarse al cambio? O mejor preguntar. ..¿Se acostumbran al cambio?
Como les dije al principio de este post, el tema a traído tantos otros temas a la mente que no se sorprendan si tiene secuela. Je je je. Deseosa de leerles sus experiencias a ver si logro conseguir un poco de aliento.
Besos,
La semana pasada mi niña cumplió su octavo mes de nacida. ¡Es increíble como el tiempo vuela rápido!
Ayer tenía a esta bebecita en mis brazos que sólo dormía y tomaba de la teta. Hoy es toda una esponjita capturando todo lo que está a su alrededor, llevándolo a su conocimiento para beneficiarse de el y convertirlo en acción. Isis cada vez conoce cuantas cosas puede ser capaz de hacer y por eso no toma un tiempo de descanso. Isis se ha convertido en 18 libras de pura actividad. Yo digo que es la versión femenina del conejito de las baterías Duracell. ¿Y cómo estoy Yo? Yo me disfruto cada expresión y cada descubrimiento de ella. Así me cueste sentir el cansancio físico más grande que puede existir. Ja ja ja. ¡¡¡Y aún no camina!!! Ja ja ja. Sé que como madre encontraré las energías para disfrutar el verla descubrir más cosas cada día.
A sus ocho mese Isis ya:
En fin, hace muchas cosas más que no entraré en más detalles por que sería muy largo. No les quiero dar mucha lata. Sólo les hago un resumen de todo lo que ha logrado en estos ocho meses de vida.
Desde antes que naciera le había comprado una ropita en todos los tamaños hasta llegar a los 12 meses. También le compré un oso panda de peluche gigantesco y una calcomanía con el número de cada mes. Mes tras mes le voy tomando la foto con el mismo juego que has visto en todas las fotos de este post. Aquí también les dejo un "collage" con la foto de cada mes. Si te gusta la idea y pensabas hacerlo con tu bebé te recomiendo que compres una talla más grande en la ropa que utilizará de vestir. Por ejemplo: Al yo comprar su ropita sólo hasta los 12 meses no pensé que me hija pudiera ser más larga o más llenita. Ahora me enfrento con la situación de que quizás sus últimos meses no salga en las fotos con la ropa asignada ya que al ser tan larga viste ya ella viste de talla para bebé de 12 meses. En mi caso debí comprarlo con la talla hasta los 18 meses. Algo me inventaré de aquí a que eso suceda.
¡No importa lo que hagas! Disfruta esos momentos con tu bebé. ¡Crecen tan rápido! Al menos con esta idea, cuando el tiempo pase tendrás ese recuerdo en fotos, mente y corazón.
¡Feliz 8vo mes hija querida! Te Amamos inmensamente.
Besos,

